Una nieta descubre por internet que la sutura en la mano de su abuelo puede provocar necrosis y exige llevarlo al Hospital Santo. Un médico advierte que, si no se trata pronto, perderá la mano, y revela que quien cosió fue Carlos, un practicante expulsado del hospital. Vecinos y un colega furioso culpan a Carlos, lo echan de la casa y la nieta le exige que asuma la responsabilidad si arruinó la mano. Mientras el abuelo parte al hospital, queda por confirmar si la sutura falló y quién pagará las consecuencias.