Una banda irrumpe en una casa; la madre y su hija Camila son atemorizadas y la invasión deja a Camila herida mientras los asaltantes planean esconder cadáveres y huir. Vecinos llegan y suplican salvarla; en el tumulto aparece un hombre dado por muerto. Él admite no ser Javier sino Andrés Silva y confiesa haber fingido su muerte hace tres años, vendiendo pertenencias por necesidad. La madre y Elena lo acusan de abandono. Queda por decidir si lo denuncian y cómo actuar ante la identidad revelada, mientras sigue incierto el destino inmediato de Camila.