En una reunión vecinal se confronta a una mujer (su cuñada) por haber empujado a un niño que molestó a Camila; los rumores sobre "lo de Andrés" llegaron a Carlos. La familia exige disculpas y el cuñado pide distancia; ella se niega y exige el libro del niño, alegando justicia y que, como viuda, debe mostrarse firme. La madre llora por no poder protegerlo. La discusión escala entre amenazas de denuncia escolar y reproches. El giro: el niño no es Javier sino Andrés Silva. La revelación paraliza al grupo y deja abierta la decisión sobre disculpas o denuncia.