En una disputa familiar, el cuñado recrimina a Sofía por no entregar la mitad del salario y los cupones de carne prometidos a Elena. Sofía admite que usó los cupones para alimentar a su hijo Diego, que tenía hambre. Otro familiar insiste en que la sequía dejó la cosecha mala y que, si Elena no se casa, sufrirán falta de comida. Un hombre se compromete a llevar la mitad de su salario y cupones cada mes. El niño Carlos se niega a dar sus cupones a Camila, y la decisión sobre la boda queda en suspenso.