Javier Silva reclama ser el hermano mayor y se erige guardián tras la muerte de Andrés, mientras alguien promete desenmascarar la farsa. Carmen presenta a Santiago, viudo con un niño, para conocer a Elena; la visita incluye a la hija de Elena, Camila, que recibe un dulce. Los vecinos alaban la tierra de Santiago y aconsejan a Elena darle una oportunidad; Carmen insiste en aceptar educadamente el ofrecimiento. Elena queda sorprendida y a punto de decidir cuando, desde la escena, suena un grito: "¡No lo aceptes!", dejando la elección en suspenso.