Una discusión familiar estalla cuando Elena anuncia que piensa casarse de nuevo tras la muerte de Andrés hace tres años. Su cuñado, el señor Silva, y Javier se oponen por el luto, mientras otros defienden que la sociedad cambió y no hay prohibición. La discusión escala cuando Javier afirma haber enviado dinero y cupones, y Camila revela que la tía nunca ayudó; ella y su madre llevan meses sin comer bien. La revelación desmiente la ayuda proclamada y deja la legitimidad de las objeciones en duda. Elena debe decidir si sigue con la boda; su respuesta queda pendiente.