En este episodio, la Srta. Sainz llega a la residencia del Sr. Cruz, donde solo unas pocas personas trabajan y donde la seguridad es extrema. Un asistente explica que el Sr. Cruz es muy desconfiado y limita quién puede estar en la casa. El Sr. Cruz, con un intento de reconciliación, le ofrece un regalo a la Srta. Sainz para disculparse por un malentendido previo. Al mismo tiempo, se recibe información que alerta sobre una amenaza mortal, pues una orden indica que nadie debe quedar vivo, lo que tensiona la situación y anuncia un peligro inminente para los personajes.