Una mujer llamada Sainz interviene rápidamente para ayudar a detener una hemorragia grave cerca de una arteria, a pesar de la advertencia de esperar al doctor. Ante la urgencia, ella solicita instrumentos médicos para tratar al herido mientras un hombre observa preocupado la situación. La herida pone en riesgo la vida del paciente y la tensión aumenta cuando otro hombre, Leonardo, es atacado verbalmente. Mientras tanto, una mayordoma se encarga de llevar a una tercera persona, Estela, a una habitación, dejando la situación médica central en manos de Sainz. El episodio termina con la incertidumbre sobre las condiciones de los involucrados y una amenaza latente hacia Leonardo.