La Srta. Sainz llega a la mansión de la familia Cruz para ser tutora y protegerse dentro de la casa, aunque tiene prohibido entrar al despacho y a una habitación específica. Un joven de la familia, desconfiado, cuestiona sus motivos y sugiere que solo busca acercarse al Sr. Cruz por dinero, recordando intentos previos de otras mujeres. Sin embargo, ofrece su ayuda a Sainz, quien comienza a afirmar con acciones que quiere quedarse para cumplir su objetivo. Al final, alguien le suplica que no se vaya, mostrando que su permanencia es vital para enfrentar un conflicto inminente dentro de la familia.