En este episodio, la Srta. Costa enfrenta la presión de un grupo de hombres con quienes intenta negociar un trato de negocios, pero ellos la excluyen de las bebidas, interpretándolo como menosprecio. Para no perder el negocio ni su reputación, ella se ve obligada a cumplir una exigente regla de beber varias rondas con cada uno, a pesar de las advertencias y el cansancio que le provoca. Cuando está a punto de ceder, su subordinado David interviene y decide beber en su lugar, aceptando un reto que pone en juego su resistencia al alcohol. La situación queda en un punto crítico, con la expectativa de cómo enfrentará David el desafío.