En este episodio, Romi se encuentra débil debido a su anemia, lo que preocupa a Santi, quien insiste en cuidarla y que coma para recuperar fuerzas. Jime le ha donado sangre, pero Romi no tiene apetito y rechaza alimentarse. Santi intenta convencerla, aunque ella está resignada, afirmando que en seis días estará muerta y desaparecerá para siempre. La tensión crece en torno a la salud crítica de Romi y la incertidumbre sobre su futuro, dejando en suspenso su decisión final y la reacción de quienes la rodean.