Jimena rechaza el vestido de su compromiso con Santi y anuncia que no quiere saber nada del evento, generando tensión en su entorno. Luego, Jimena empuja a Romi a la piscina mientras ella no sabe nadar, lo que provoca que Romi sea hospitalizada. Al despertar, Romi descubre que un guardia de seguridad, no Santi, fue quien la salvó. Enfrentada con las consecuencias de su acción, Jimena es llevada a la capilla familiar para enfrentar su error, mientras Santi intenta interceder por ella. La situación desencadena un conflicto que marcará el próximo paso de Jimena y Santi.