Jimena es acusada por la familia Esquivel de intentar ahogar a Romi, quien permanece en estado crítico en la UCI. Bajo la presión de la familia y la amenaza de un severo castigo físico, Jimena se niega a pedir perdón. Santiago, su prometido, intenta interceder para evitar el castigo, pero la familia insiste en la lección estricta y en que ella asuma responsabilidad para salvar a Romi. La tensión crece cuando Jimena rechaza disculparse, poniendo en riesgo tanto su relación con Santiago como la posibilidad de evitar el castigo físico.