Lilith llega a la mazmorra para relevar a otra cuidadora agotada que atiende a Yegad, un demonio sirviente que fue rey destronado y ahora prisionero. Al encontrarse, Yegad expresa su odio y dolor al recordar cómo Lilith lo entregó a su traidor lugarteniente para sufrir torturas. Desesperado por su sufrimiento y el desprecio de Lilith, Yegad amenaza con matarla, aún sabiendo que eso significa su propia muerte. El episodio termina con la tensión al máximo cuando Yegad se prepara para atacar, dejando en duda la suerte de Lilith.