Yegad intenta regresar al castillo sin permiso del rey, huyendo de perseguidores que quieren capturarlo porque su antigua ama lo vendió. Durante la persecución, un enemigo lo acusa de ayudar a otro a tomar el trono y desprecia su condición actual, prohibiéndole usar su magia. Aunque está herido y en desventaja, Yegad se mantiene firme para proteger a su ama humana, quien aún confía en él. En una confrontación intensa, Yegad decide enfrentar juntos el peligro, consciente de que su vida está en riesgo y sin opciones claras para sobrevivir si regresa solo al castillo.