Carlos regresa esperando casarse, pero Marta, quien inicialmente prometió hacerlo con él, ahora lo sacrifica por Pablo, otro hombre. Marta presiona a Carlos para que firme un acuerdo que rompe su vínculo y su vida por el bien de Pablo, quien sufre emocionalmente por su incapacidad para tocar el piano. Aunque Carlos accede para cumplir una promesa familiar, se siente traicionado al darse cuenta de que Marta siempre prioriza a Pablo. El episodio concluye con Carlos firmando el acuerdo, marcando un punto de quiebre en su relación con Marta y un futuro incierto.