Una mujer reaparece tras cinco días desaparecida y es recibida por Luisa, Ana y Ramón con desdén y acusaciones de haber pasado el tiempo saliendo con varios hombres. La confunden con un fantasma y cuestionan su identidad; Ramón la recrimina por su aspecto y sugiere el estatus familiar. Ella revela que fue atraída, secuestrada, luchó para escapar, fue rescatada y volvió herida y sangrando. La confesión transforma sospechas en incredulidad, Luisa la acusa abiertamente y la familia queda ante la decisión aún sin resolver de creerla o repudiarla.