Ariel, una restauradora de patrimonio cultural, anuncia a su jefe Ramírez que dejará de aceptar encargos porque está embarazada, lo que sorprende debido a que no está casada. Mientras lidia con el calor y sospechas sobre el agua que tomó, Ariel enfrenta la inesperada presencia de un vagabundo que la acosa. Al recordar una noche difícil que la llevó a su embarazo, Ariel reafirma su determinación de tener al bebé sin importar las circunstancias. El episodio termina con ella aceptando su destino y preparándose para enfrentar las consecuencias inmediatas de su situación.