Después de que un niño choca contra el auto de Don Ernesto, él y Dylan lo llevan al hospital y se enteran de que está fuera de peligro. Don Ernesto nota un gran parecido entre el niño y Dylan, sugiriendo que podría ser su nieto. Movido por la emoción, Don Ernesto insiste en hacer una prueba de ADN para confirmarlo. Al recibir los resultados, la revelación marca un punto clave: el niño es efectivamente su nieto, dejando a todos con la expectativa de cómo enfrentarán esta nueva realidad.