Dylan recibe una llamada de su padre, Don Ernesto, quien insiste en que lo acompañe al templo para pedir por un hijo, a pesar de que Dylan se niega debido a que es estéril. Don Ernesto, presionando a su hijo, asegura que el templo es milagroso y puede concederles un nieto incluso si él no puede tener hijos. Dylan soporta la presión mientras recuerda la diferencia con otra persona cuyo hijo ya tiene cinco años. Al final, el conflicto central queda en si Dylan cederá a la insistencia de su padre y qué consecuencias tendrá esa decisión.