Emiliano, quien afirmó no intervenir más en la pelea entre humanos y demonios, se ve obligado a actuar cuando una persona lo suplica desesperadamente por ayuda durante un ataque demoníaco. La víctima lo confronta con chantajes morales y amenazas de consecuencias sociales si no interviene. A pesar de la presión, Emiliano enfrenta críticas por haber matado demasiadas bestias demoníacas antes, lo que habría provocado el ataque. En medio de la confrontación, alguien propone ejecutarlo para calmar a los demonios, revelando un desafío directo a su autoridad y valía como guerrero. El episodio termina con esta tensión sin resolver.