Emiliano intenta revelar que el clan demoníaco traicionó a la Ciudad Fronteriza: asesinaron a sus líderes y planean esclavizar a los humanos tras romper la Gran Muralla. Sin embargo, es acusado de mentir y cómplice de los demonios por otros miembros de la Federación, quienes desestiman sus advertencias y lo responsabilizan por la muerte de sus hijos. La tensión crece cuando la Federación ofrece una recompensa a quien mate a Emiliano, dejando su destino incierto mientras la amenaza demoníaca avanza sin que lo crean.