En este episodio, Camila enfrenta la amenaza inmediata de divorcio tras una discusión con Rafael, quien está decidido a separarse. Rafael rechaza la idea de que Lucía tenga influencia sobre su hijo Andrés, mientras Camila sospecha que la situación es más compleja. La confrontación se intensifica cuando se menciona un conflicto familiar relacionado con la herencia de los Meza. Camila también sufre un accidente, pero insiste en que está bien al reunirse con su madre. El episodio concluye con una pregunta crucial sobre si Camila reveló toda la verdad a la abuela, dejando la tensión familiar en un punto álgido y una decisión inminente por tomar.