Rafael y Camila enfrentan una ruptura definitiva mientras ella le reprocha su falta de atención hacia ella y su hijo en los últimos cinco años. Rafael, cansado y administrando la fábrica, intenta minimizar el conflicto asegurando que no hay nada entre él y Lucía, pero ella está empacando para irse y evitar problemas. Camila insiste en el divorcio como solución, mientras Rafael acepta firmar en paz. Al final, Camila anuncia su decisión de comenzar una nueva vida, dejando claro que su relación con Rafael ha terminado.