Una mujer intenta calmar a Enzo, un hombre que la odia y teme tras ser lastimado por la protagonista original. Enzo está bajo vigilancia estricta y amenazado con ser detenido si actúa de forma sospechosa. La mujer muestra su buena voluntad al arrojar su látigo y asegura no hacerle daño, invitándolo a acercarse para revisar sus heridas. Sin embargo, la desconfianza persiste y ella se ofrece a acompañarlo si él no se acerca primero, dejando abierta la incertidumbre sobre su verdadero vínculo y las intenciones que se revelarán a continuación.