En este episodio, una mujer está siendo atendida por un hombre que insiste en aplicarle una medicina en la espalda, exigiendo que se quite la ropa para hacerlo correctamente. Ella duda porque no puede ver su propia espalda ni guiar la fuerza mental necesaria para el tratamiento. Mientras recibe la atención, observa y comenta sobre los tres esposos orcos presentes, cuestionando la ausencia del cuarto. La escena se tensa cuando alguien le ordena que no se mueva, sugiriendo una amenaza o un conflicto inminente que queda sin resolver al final del episodio.