Corriendo hacia una entrevista, Elisa es apresurada por extraños y pierde la mochila al intercambiarla por error en la calle. Al revisar descubre que el amuleto que le dio su madre, y la petición de llevar sus cenizas al pueblo cuando muera, quedó en la otra mochila. Angustiada, revive la última despedida con su madre y suplica no quedarse sola. La situación escala cuando se da cuenta de que otra persona tiene el amuleto y debe recuperarlo. En el umbral del edificio alguien pregunta: ¿Cesar López?, dejando su destino inmediato en suspense.