Cecilia llega a la casa de la familia López anunciando un embarazo, lo que desata confrontación inmediata. El padre la recrimina y amenaza con violencia a quien no ‘maneje’ la situación. La familia discute abortar, pero decide que el niño no puede ser eliminado y acusa al hijo ausente, César, de irresponsabilidad. Entre reproches y promesas de darle una lección a su regreso, Cecilia aclara que al principio solo había venido a recuperar su bolso, introduciendo duda. Queda pendiente la vuelta de César y la inminente represalia familiar sobre él y el futuro del bebé.