En este episodio una mujer descubre a otra persona durmiendo en su casa y la confronta: exige saber por qué está allí, por qué durmió en su cama y dónde está su mochila. La otra persona encuentra la mochila pero la dueña acusa que ha sufrido por lo que esa persona hizo y pide el amuleto, que ya no está en la mochila. La discusión escala a acusaciones directas y recriminaciones. La escena termina con un grito de dolor, '¡Ay!', y la incertidumbre sobre la localización del amuleto y la explicación que dará la otra persona.