En una villa por la noche, Cecilia es sorprendida al salir y recibe advertencias de Tío Torres sobre cámaras, alarmas y perros guardianes si intenta irse. Rechaza un coche y decide esperar al amanecer; teme ser insultada o incluso golpeada, aunque le aseguran que no será enviada a la cárcel. Le piden que no actúe impulsivamente. Una mujer mayor la reclama como esposa de su nieto y amenaza con darle una lección a César por el hijo de Cecilia. La llegada de César aparece como la única posibilidad para aclarar el conflicto inmediato.