Una joven enfadada exige ver a César en la casa familiar; la madre accede y la trae al interior. La visitante encara a César y, al mostrar o señalar un jade, exclama «¡Este jade...!». La reacción inmediata altera a la familia: la madre se alarma y la abuela, sorprendida, se desmaya. Llaman a una ambulancia mientras la confusión crece y alguien pregunta «¿Qué está pasando aquí?». El episodio culmina con la abuela tendida e inconsciente, la joven frente a César y la posible conexión entre el jade y la emergencia aún sin aclarar.