En el siguiente combate en la Arena de Dioses, Auria ya no puede participar debido a las limitaciones del sistema, dejando a su equipo en desventaja. Los zirianos, dominantes, desprecian a sus rivales y despliegan a Kira, quien invoca a la imbatible Diosa de la Noche. Los aurianos, incapaces de convocar a otro dios salvo Sofía, enfrentan la presión de enviar un competidor o rendirse. Cuando todo parece perdido, alguien inesperadamente desafía la derrota anunciando que Auria aún cuenta con apoyo, cambiando el rumbo del enfrentamiento justo a tiempo.