Isa y León llegan a la cima tras que las barreras desaparecieron, buscando la herencia del Maestro Cruz para salvar la secta. Isa insiste en proteger a alguien que León considera una carga. A pesar del cansancio y las advertencias de León de no arruinar todo, Isa sigue decidida a obtener la herencia. Sin embargo, al llegar a la residencia del Maestro Cruz, descubren que no hay herencia, técnicas ni núcleo espiritual, solo libros viejos. Esta revelación desarma sus expectativas y pone en peligro la esperanza de la secta, dejando abierta la incertidumbre sobre el próximo paso.