En la secta, la energía se agota y Rafa, un discípulo estancado en el nivel 1, recibe presión para entregar las valiosas píldoras alquímicas de nivel 2 necesarias para su avance. A pesar de que Isa gastó un año de puntos para conseguirlas, Rafa se niega y accidentalmente entrega una píldora al perro, provocando rechazo e incredulidad. La escasez de recursos y la pérdida de métodos antiguos dificultan el cultivo. Sin embargo, Rafa sorprende a todos al empezar a refinar píldoras él mismo, creando incluso píldoras de nivel 5, un hallazgo inesperado que cambia la dinámica y pone en juego el futuro de la secta.