En este episodio, León, un cultivador talentoso pero desinteresado, decide entrenar seriamente para superar a su maestro y a otros discípulos. Mientras tanto, la Secta de los Cielos lucha por obtener la herencia del Maestro Cruz en un lugar prohibido. A pesar de las pérdidas y ataques de sectas rivales, mantienen la esperanza con la adquisición de un valioso manual de técnicas de espada. León no ha progresado como los demás, generando dudas dentro de la secta. Ante críticas, León insiste en practicar con Isa, mientras se preparan para el inminente Gran Torneo que decidirá el destino de su secta.