Un empleado del museo con un don especial para restaurar objetos completó sin autorización la estatua rota del asura de ocho brazos. La mujer a cargo del museo lo confronta, haciéndolo responsable por cualquier daño futuro a la pieza que él restauró, lo que él interpreta como una excusa para descontarle el sueldo. Sin embargo, ella revela que, además de un 'beneficio' no especificado que él ya recibió, el jefe ofrece un pago extra de 20 mil por cada pieza que restaure. Ante la promesa de dinero, el hombre cambia de actitud, acepta el trato y se compromete a restaurar todas las piezas del museo, emocionado por la fortuna que podría ganar.