Un restaurador descubre que su caja de herramientas ha desaparecido misteriosamente en el museo, justo después de encontrar una valiosa estatua dañada. Convencido de que un intruso es el responsable tanto del vandalismo como del robo, inicia una búsqueda por las salas pero no encuentra a nadie. Decide recurrir a las grabaciones de las cámaras de seguridad para identificar al culpable, rechazando la inquietante posibilidad, sugerida por una antigua regla, de que fueran las propias piezas del museo las que cobraron vida. La verdad del misterio queda en manos de lo que revele el sistema de vigilancia.