Lázaro enfrenta la presión de divorciarse de Isa, quien pertenece a una poderosa familia de apuestas. Él ha firmado un acuerdo de divorcio y le ofrece dinero para que acepte, pero Isa se mantiene firme y cuestiona su dignidad. Sus amigos le advierten que Miguel, el primer amor de Isa, está de regreso y aconsejan no humillarse más. Mientras tanto, los socios de Daniel planean tomar control del negocio familiar cuando inicie un juego clave. El episodio culmina con la cuenta regresiva para ese juego, generando incertidumbre sobre las decisiones que tomarán Isa y Lázaro.