En este episodio, Lázaro intenta una última oportunidad para participar en una partida de póker de alto riesgo, pero sus compañeros dudan de su habilidad y planean expulsarlo si pierde de nuevo. La apuesta mínima es de 20,000 dólares, y la tensión aumenta cuando Lázaro cae en una trampa cuidadosamente preparada por dos jugadores que aparentan tener buenas cartas, pero en realidad están haciendo trampa con cinco bombas. Los tramposos buscan arruinar financieramente a los Duarte, dejando el desenlace abierto al resultado de esta mano decisiva y peligrosa.