Isa está perdiendo una gran cantidad de dinero en una partida de póker, a pesar de haber empezado ganando. A medida que pierde casi dos millones, alguien cercano le pide que abandone el juego y regrese, pero ella insiste en seguir para recuperar lo perdido. Alguien la acusa de estar obsesionada y advierte que es típico en los adictos al juego querer más al ganar o intentar recuperarse tras perder. La tensión escala cuando otro personaje le reclama por dinero ajeno y la acusa de no saber su lugar, mientras Isa se enfrenta a trampas evidentes en el juego. Al final, la presión sobre Isa aumenta sin que haya una solución clara, dejando su próxima decisión en suspenso.