Isabela y Lázaro enfrentan una noche tensa tras una conversación donde ella rechaza sus intentos de cariño, dejando claro que busca un hombre en quien apoyarse, algo que él no puede ofrecer. Más tarde, en un casino, Isabela despunta como jugadora experta, ganando una gran suma que altera al resto. Decide apostar 20,000 para aumentar la emoción del juego, mientras Lázaro, desde fuera, recibe órdenes precisas para garantizar que todo esté bajo control, incluyendo la entrega del certificado de depósito. El episodio termina con la incertidumbre de qué consecuencias traerán estas decisiones.