En este episodio, Isaac y otra persona hacen trampa durante una partida de póker para manipular el orden de las cartas y asegurarse la victoria conjunta. Isabela, sin darse cuenta, pierde una suma considerable en la mano marcada, mientras ellos ríen por el engaño evidente. Surge tensión cuando alguien intenta detener el juego, pero es reprendido por Lázaro, quien defiende el control de Isabela como heredera de una familia dedicada a las apuestas. El episodio termina con Lázaro retando a quien duda a jugar en su lugar, manteniendo el conflicto y la manipulación en la mesa sin resolverse aún.