Héctor enfrenta una crisis cuando dos mujeres, Ana y Lucía, quedan atrapadas con las piernas atrapadas en un elevador dañado. El equipo de rescate debe decidir a quién salvar primero para evitar graves amputaciones. Héctor insiste en rescatar a Ana primero, pese a que Lucía es su esposa, generando tensión familiar y urgencia en la escena. Mientras la placa de acero se desploma peligrosamente, el tiempo apremia y la vida de Lucía cuelga de un hilo, dejando en suspenso si logrará sobrevivir al rescate inicial.