Un hombre compra una planta rara llamada flor espiritual, de la Secta del Abismo, para complacer al alcalde Ricardo. Afirma que puede hacerla florecer fácilmente, pero otro hombre lo desafía a demostrarlo sin trampas. Durante el intento, la planta casi se arruina y parece que la promesa era solo vanidad. Sin embargo, contra todo pronóstico, la flor finalmente florece, sorprendiendo a todos y cambiando la dinámica de respeto y credibilidad entre los presentes. El episodio termina con la incertidumbre sobre qué consecuencias traerá esta inesperada demostración de poder.