En este episodio, un hombre observa cómo una planta excepcionalmente hermosa florece, despertando su interés por mostrársela al alcalde. Sin embargo, la atención se desvía cuando una mujer lo acusa de ser un pervertido y le ordena alejarse por intentar aprovecharse de ella. La tensión crece cuando él insiste y ella lo rechaza repetidamente. Mientras tanto, el hombre busca un lugar con energía espiritual en la ciudad, que está escasa, para acelerar su cultivo. El episodio concluye con una confrontación más directa entre ambos, dejando la situación abierta a nuevas consecuencias.