Después de una intensa confrontación, Luján demuestra ser un maestro supremo con habilidades marciales excepcionales, lo que sorprende y gana el respeto de Don Ricardo y su familia, poderosos en Ríosur. Don Ricardo revela una antigua lesión cardíaca grave sin cura conocida, ocasionada por un entrenamiento, y confiesa haber buscado sin éxito ayuda en la Secta del Abismo. Luján se compromete a curar la lesión al día siguiente, brindando una esperanza inesperada mientras acepta la invitación de la familia a cambio de cualquier favor que pueda pedir, dejando abierta una tensión sobre sus verdaderas intenciones y próximos pasos.