Gabriel intenta pagar la renta con una cuchara que afirma es de oro real, lo que genera desconfianza inmediata en la casera, la señora Lima, quien sospecha que podría ser robada. Gabriel insiste en que la cuchara es legítima, incluso desafía a la casera a llamar a la policía para verificarlo. Tras comprobar que el objeto tiene un valor suficiente para cubrir varios meses de renta, la señora Lima decide darle un mes más para pagar el resto, mostrando cierta consideración por Ana, la esposa muda de Gabriel. El episodio termina con la presión de Gabriel por conseguir el dinero a tiempo.