En este episodio, un hombre descubre una jadeíta cristalina de alta calidad que vale cientos de miles. Mientras otros apuestan y negocian, él intenta vender la piedra, enfrentándose a una intensa subasta donde la puja alcanza los 150 mil. Sin embargo, tras una oferta final arrogante, el hombre decide no venderla, afirmando que la piedra es suya y no la entregará. Esta negativa genera tensión con los compradores que ya apostaban por adquirirla, culminando en un rechazo que deja en el aire las consecuencias de su decisión y el destino de la jadeíta.