Fermi intenta entrar al equipo nacional pero su madre y la madrina lo frenan, alegando que su pierna no está recuperada y expulsándolo de la casa. Tras los insultos y el rechazo, Fermi renuncia voluntariamente a su cupo y lo cede a Nicolás. La madrina y la madre celebran, prometiendo que Nicolás le devolverá el favor cuando consiga el apoyo del heredero del Grupo Dragonix y asegurando un empleo para Fermi en la fábrica. El episodio culmina cuando Ximena irrumpe y afirma: "soy yo" la heredera, poniendo en duda si la promesa de cuidado y la recompensa se cumplirán.