Fermín regresa a casa y es confrontado por alguien que ha sido su hermano durante años, quien revela que los matones que lo atacaron fueron contratados por su madre y que él mismo pagó para que lo mataran. Hay una persecución y Fermín sobrevive al asalto físico. El agresor dice que solo está "recuperando lo que me pertenece" y culpa la muerte del padre por privarle de esa herencia. El episodio termina con Fermín aturdido por la traición y la confesión, obligado a decidir si expondrá o vengará la verdad.